miércoles, 6 de octubre de 2010

El otoño

Y el otoño llegó a su comienzo. Su cielo gris y su suave viento frío vence lentamente pero constantemente  los rincones de Zaragoza y no hay escapatoria.

El corazón de los árboles late más lento, para ir preparándose al frío del invierno. Las hojas que dieron colorido y vida se van tornando rojas en una lucha por no permanecer marrones y tristes, para luego caerse con un sonido casi imperceptible.

Los sonidos de la alegría se van alejando lentamente, dejando sitio al llanto triste y el silencio de la vida perdida.

El sol se vuelve perezoso y los rayos ya van dando menos luz y calor que de antaño.

La melancolía precede a la tristeza del invierno. Y la esperanza parece intentar luchar contra el desaliento y la muerte.

Y otro año más me siento a observar el ciclo de los años de la vida, con la esperanza de que la vida retornará en primavera